El emigrante

Mucho se ha escrito sobre las distintas etapas que atraviesa el que abandona su país, que pueden resumirse de las siguientes maneras:

  • La euforia inicial, que coincide con la novedad. Todo es mejor, más limpio, la gente es más amable, más cívica, más guapa.
  • Después llega la decepción. La rutina se instala (¡cómo no!), tienes los primeros problemas o encontronazos, y vas descubriendo de qué pie cojean en tu nuevo país (en otra entrada mía, podéis leerme en plena decepción).
  • Con el paso del tiempo, consigues integrarte, o al menos adaptarte a tu nueva vida. Has conseguido cierta estabilidad (laboral, familiar, etc), te has hecho a tu vida y discurre normalmente, sólo que en un nuevo contexto.

Un camino que seguir…

El retornado

¿Y el retornado? El que emigra y luego regresa a su país también pasa por diferentes fases. Creo poder identificar algunas que he padecido:

  • Alegría inicial: El reencuentro con la familia, con el mercado lleno de productos familiares que se añoraron en la distancia. Volver a llenarte la panza con los platos de tu madre. También el reencuentro lingüístico, volver a oír tu lengua materna a tu alrededor.
  • Reconocimiento: Vuelves a ser testigo de esas cosas intrínsecas a tu lugar de origen. Es posible que esta etapa venga acompañada de cierta decepción, si algunas (o muchas) de las cosas intrínsecas te desagradaban.

La tercera fase que identifico se bifurca:

  • Aceptación y adaptación: Sopesas lo bueno y lo malo en una balanza y gana lo bueno. Conclusión: Te quedas.
  • Sálvese quien pueda: Sopesas, y tu balanza se decanta de nuevo hacia el lado de la emigración.

La emigración y las longanizas

Emigrar no es sencillo, y el éxito no está garantizado. Esto no es lo que se intuye de programas al estilo de “Villabotijensesdeabajo por el Mundo”, que generalmente pintan la inmigración de color rosa. Aparecen emigrados exitosos, integrados, satisfechos, en ocasiones forrados… Así dan ganas de salir en estampida, para zamparse las longanizas con las que atan a los perros fuera.

Cabría preguntarse por la abundancia de programas de este tipo justo en el peor momento de la crisis , pero cualquier lector puede aventurar las motivaciones de mostrarnos españoles viviendo, felices y solventes, en Los Mundos de Yupi, mientras que en la patria el panorama no se muestra tan halagüeño.

Es obvio: Quien emigra a lo loco puede llevarse un gran batacazo. Del mismo modo, quien lo hace con cabeza y regresa,  corre el riesgo de ser para siempre un poco extranjero en su propio país.

La oveja no es de donde nace, sino de donde pace. La oveja puede buscar pastos más verdes donde pastar y retozar. La oveja está obligada a hacerlo, especialmente, si tiene corderos. La oveja termina ahora esta entrada incoherente. Quizás alguna otro emigrante, oveja, buey o rumiante de la especie que sea, para quien esto que he escrito tenga sentido, y que incluso se identifique en alguna de las etapas.

Corto y cierro.

Tagged on:                 

13 thoughts on “El ciclo del eterno emigrante

  • June 7, 2010 at 5:35 pm
    Permalink

    Totalmente de acuerdo! He pasado por todas esas etapas varias veces. Es verdad que irse es difícil, pero al menos (a no ser que estés totalmente perdido o cegado por esos programas de tv que mencionas) sabes que lo que te espera es un trago. Sin embargo volver … debería ser de lo más fácil, pero no, porque no vuelves ni eres la misma. No sé si me explico … :o)

    A mi esta entrada no me parece nada incoherente!

  • June 8, 2010 at 4:32 am
    Permalink

    De incoherente nada. Yo tengo que decir que muchas veces pienso si no pienso en volver porque estoy muy cómodo en USA o no quiero volver porque me da más miedo la vuelta que la emigración en sí.

    ¿Acaso no es más duro volver? Porque cuando te marchas de tu tierra, es cierto que hay muchas dudas y miedos, pero la ilusión y la esperanza de encontrar algo mejor que lo que dejas atrás decanta la balanza hacia el lado positivo.

    Pero, ¿la vuelta? Aún en el hipotético caso de que uno quisiera realmente volverse a su tierra, particularmente en España, ¿no es considerado un fracaso el retorno de un emigrante? No tiene uno que soportar que te señalen y te recuerden que marcharse estuvo muy bien, pero que “como en España en ningún sitio”?

    Y lo que más miedo me da: tras la experiencia de vivir en el extranjero, donde los puntos de vista son tan diferentes, regresas a España y te encuentras con todas las cosas que precisamente menos te gustaban así como otras nuevas cuya existencia desconocías. Las primeras suelen permanecer perennes, no se van ni con agua caliente, pero las segundas aún son peores pues pueden ser la causa de que aquello que añorabas desapareciera para siempre.

  • June 8, 2010 at 8:19 am
    Permalink

    Interesante reflexión… He de decir que cuando a mí me entrevistaron en “Aragoneses por el mundo” no me encontraba para nada en mi mejor momento (lo acababa de dejar con mi novia china, vivía en una casa un poco chana, etc). De todos modos intenté mostrar que estaba bien, sin ser un lugar perfecto.

    Lo malo de todo esto es que cuando te preguntan “qué tal por allí” no les vale un normal, tienes que estar o de PM o de pena. No hay medias tintas…

  • June 8, 2010 at 6:04 pm
    Permalink

    Lunatrix, Mariano, al menos no hay mucho dilema que valga: ¿quién volvería a España ahora mismo?

    Especialmente tu último párrafo, Mariano, se me ha clavado como un cuchillo.

    Benja, te debo una entrada sobre el tema. El artículo tiene mucha chicha, es bastante acertado aunque un tanto tópico.

  • June 9, 2010 at 2:46 pm
    Permalink

    Hola a todos:

    A mí también me parece que lo que has escrito no es en absoluto incoherente. Refleja la amalgama de sentimientos que la emigración y el retorno originan, especialmente cuando, además, tienes que hacerlo con un niño pequeño. Lo que hagas afectará también a su futuro.

    Mi opinión personal es que todo depende de cómo sea cada uno. En todas partes hay cosas buenas, regulares y malas, cosas que eliminarías y otras sin las cuales no sabrías vivir. ¿El vaso está medio lleno o medio vacío? Lo suyo es quedarse con lo mejor de cada sitio, tratar de ignorar lo que nos molesta para disfrutar de lo demás.

    Gracias por tu blog.

    Un saludo,

    . . . Francisco Javier

    P.S.: ¿No tendrías fotos actualizadas de la niña? :-)

  • June 10, 2010 at 1:56 pm
    Permalink

    Gracias, FJ.

    Hay lugares cuyas cosas buenas no son esenciales para vivir, y otros cuyas cosas malas no nos afectan demasiado… Yo me entiendo.

    Creo que migrar es mejor soltero y sin familia, o con hijos muy pequeños… Cuando van al colegio, se hacen sus amiguetes, tienen su entorno etc., los cambios pueden ser peores de llevar.

    ¿Fotos de la niña actualizadas? 😀 Claro, millones (en Facebook subo a mansalva), próximamente pondré por aquí, aunque no en abierto. Abrazos

  • June 10, 2010 at 6:19 pm
    Permalink

    Te vi en Aragoneses por el Mundo, Chinochano. Admito que tu parte era más equilibrada… ¿Quizás se portaron contigo por ser periodista? 😉 ¿O quizás los de Aragoneses por el Mundo son más comedidos? A saber.

    (Perdona, tu comentario fue automáticamente al Spam, no sé por qué B-) )

  • Pingback: Los Twitter de la semana 2010-06-12 « Retales

  • June 23, 2010 at 4:37 pm
    Permalink

    Tu texto está tan lleno de coherencia…incluso con la ironía que usas me emocionó mucho.Soy española y vivo en Argentina hace 8 años.Ya tengo mi ciudadanía y aunque mi caso no es el de una emigrante al uso ,(nueva pareja-nuevo pais)sí que he vivido algunos de estos sentimientos.En mi caso no deseo volver a España-hoy por hoy- a no ser de vacaciones o para visitar lazos familiares.
    Un abrazo afectuoso

  • September 4, 2010 at 12:50 am
    Permalink

    nunca me he sentido emigrante ni inmigrante. pero para mi también tiene mucho sentido lo que dices.
    Sobre todo lo de sentirse extranjero/a en tu propio país a la vuelta y tener que empezar a adaptarse y una vez adaptada quedarse entre dos mundos, dos culturas, sintiéndote de las dos, comprendiéndo a las dos y aceptándo que porque tu las comprendas, no significa que las personas de esos dos mundos lo vayan a hacer también.

  • August 19, 2011 at 6:08 pm
    Permalink

    Hola, casualmente les doy a mis estudiantes en clases las famosas cinco etapas del choque cultural, y al igual que tú pase por cada una de ella, y nada es tan color de rosa como bien explica tú, realmente lidiar con ellas es dificil sobre todas las cosas si te encuentras sola en un país completamente diferente al mío, gracias a dios que ya me adapte, así que pase, la etapa de Luna de miel (hermosa, todo parecía sorprenderme), choque cultural (nada me parecía justo y muchas veces estaba incorforme con todo lo que me rodeaba, la etapa más difícil de todas, de ahi su nombre), la negociación (es sorprendente como vamos tratando de lidiar con lo que no estamos acostumbrado y compensar lo que carecemos), aceptación (pues que remedio o te adaptas o te vas, pero eso jamás iba a pasar en mi, pues una feliz adaptación al medio fue lo más sensato) y el último choque de retorno, que decir, cuando regrese a mi país todo me parecía extraño y realmente donde no trataba de adpoatrme es donde nací, nuestars raíces, tradición, costumbre, y la familia en primer lugar nos mantiene vivo pero ya me sentía extraña en mi propio país, yo misma no lo podía creer, se que todo esta dado en el desarrollo y el bienestar que tenga el país y las posibilidades de desarrollo profesional y personal , bueno a revés.

    Es duro, pero a todo como se dice uno se acostumbra, me sorprende tus viajes y estancias en países tan diferentes, eres un ejemplo a seguir, realmente te admiro por tu destreza y valentía.

    Un saludos muy especial desde México de una orgullosa mujer cubana.

  • November 2, 2012 at 5:40 pm
    Permalink

    También hay gente que pasa por las fases del emigrante y no llega a la parte de la integración. Hay quien preferiría estar en otro país, a veces se quedan a disgusto y otras terminan lléndose.

    Y sobre lo que comenta Mariano, ¿por qué van a ver como una derrota que vuelvas? Precisamente, en España muchísimos emigrantes solían volver a España tras unos años (2, 10 o 20) y no como “derrotados”. Y si te acribillan a “como en España en ningún sitio” es porque te has rodeado de paletos.
    Yo en mi familia tengo las 2 cosas. Tengo los “como en el pueblo en ningún sitio”. No España, ni nuestra CA u provincia, no. Como en ese pueblo en particular. El resto es malo.
    La otra parte no es muy de moverse (solo han cambiado de CA), pero ven bien que alguno de nosotros quiera irse a vivir a otra parte. De España, de Europa, del mundo. Y hay incluso quien dice que “si fuese joven me iría, vosotros deberías iros”.

    Así que todo dependerá de tu vida en España y tu vida en el extranjero.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>